n la
actualidad, los medios de comunicación de masas
desempeñan un papel trascendental en el desenvolvimiento de
la vida social de los seres humanos, ya que por medio de estos aparatos
ideológicos, el Estado y los estratos privilegiados
mantienen su ideología del poder, realizando una
invasión cultural, donde el invadido se ve truncado y
limitado en sus expresiones y formas alternas de ver el mundo. El
propósito principal de esta reflexión es entender
de una manera más clara el papel que desempeñan
actualmente los medios de comunicación en la
conformación de la democracia.
Los medios de
comunicación de masas se han convertido en las
últimas décadas en los corresponsales del poder y
en los instrumentos de legitimación del ejercicio
político del Estado. Se han creado monopolios dentro de los
medios de comunicación, pero el problema fundamental, es que
éstos carecen de imparcialidad en el despliegue de la
información. En este contexto, los poderosos empresarios
dueños de estos medios han podido a la sombra del Estado y a
espaldas de la sociedad, acrecentar de manera exorbitante sus
gigantescos capitales, centralizando el uso y el abuso de la
información, induciendo al voto, promoviendo la imagen de un
candidato, inventando escándalos políticos,
favoreciendo campañas electorales, simulando encuestas de
opinión e implantándose en un rol que no les
pertenece, como lo es el de vocero de la opinión
pública y juez de los acontecimientos políticos,
nacionales e internacionales.
Las
campañas negativas comienzan a posicionarse por encima de
las campañas que verdaderamente son propositivas porque se
ha fomentado el miedo y se han manejado emociones, pero no las mejores
sino las peores del ser humano: la inseguridad, la
insatisfacción, el odio y el racismo.
Hoy en día
vivimos en un mundo globalizado en el que los avances
tecnológicos imponen nuevas formas y procesos de
comunicación, donde los individuos comunes y corrientes
actúan como actores pasivos y que en su mayoría
no muestran una actitud crítica para poder analizar con
más profundidad; no se cuestionan si la
percepción del mundo que se muestra en los medios de
comunicación es la única o existen otras formas
alternativas, por eso la concepción de “Homo
insapiens”( Revista Mexicana de Comunicación,
2007).
Los
medios de comunicación, principalmente la
televisión poseen un poder muy singular, el cual es el de
significar o naturalizar, esto quiere decir: cerrar las opciones en un
único significado posible sin que los demás se
puedan cuestionar, estableciendo el orden de las cosas con una
ideología clara de por medio (Mouchon, 1999).
Por lo
que podemos concluir que los medios de comunicación no son
una herramienta al servicio de la democracia, sino todo lo contrario,
al conformar una situación en donde el pueblo se ve
manipulado y dominado por una fuerza superior, además de que
los ideales que se exponen no corresponden, ni representan a la
mayoría, debido a que básicamente se encuentran
en manos de unos cuantos. Por lo que surgen varios cuestionamientos
sobre la imparcialidad que tienen dichos medios, ya que quienes los
controlan son los que tienen la posibilidad de dar el enfoque con el
que se maneja la información en general sin dañar
los intereses propios del grupo en particular.
La forma
en que actúan las grandes organizaciones encargadas de
proveer información más que una
demostración del poco entendimiento que tienen de
qué es en realidad una democracia, parece un show de circo y
un juego político que ha logrado impactar a la sociedad en
su conjunto. No se puede hablar de democratización y de una
verdadera libertad de expresión al momento en que se emite
el voto con la existente manipulación de estos aparatos
ideológicos. Con todo ello, y a partir del principio
“Vale más una imagen que mil palabras”,
se busca una democracia sin ideas y sin acciones.
Por
tales motivos es necesario que los medios impartan una
relación con la sociedad que sea más
participativa, menos excluyente y que principalmente tienda a ser una
relación democrática sin ignorar lo que realmente
conforma la construcción de una cultura participativa, dado
que dichos medios dirigen la cotidianidad de la población.
Bibliografía:
-MOUCHON,
Jean. (1999). Política y medios, los poderes bajo
influencia. España, Gedisa Editorial.
-VILCHES,
Lorenzo. (1993). La televisión, los efectos del bien y del
mal. España, Editorial Paidós.
-S/A
Revista Mexicana de Comunicación, disponible [en
línea] 2007, Octubre 10 en:
http://www.mexicanadecomunicacion.com.mx/Tables/RMC/rmc100/debate.html)